PEQUEÑAS COMUNIDADES.
“COMUNIDADES DE FE”.
PARROQUIA SANTO
DOMINGO DE GUZMAN.
SAN VICENTE, EL
SALVADOR.
TEMA 4: PENTECOSTÉS
- Canto:”Ven,
Ven, Ven Espíritu Divino…”
- Oración: Tercer misterio de gloria: La venida del Espíritu Santo Sobre la
virgen María y los Apóstoles.
Tema: Lectura del libro de los Hechos
de los Apóstoles
2,1-11
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
Enormemente
sorprendidos, preguntaban: «¿No son galileos todos esos que están hablando?
Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa?
Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia,
Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o
en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma,
otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos
hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»
(Palabra de Dios)
Reflexión:
¿De Qué nos habla la lectura del Evangelio?
Algunos datos importantes:
Fiesta de Pentecostés
Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley.
En el marco de esta fiesta judía, el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).
Originalmente se denominaba “fiesta de las semanas” y tenía lugar siete semanas después de la fiesta de los primeros frutos (Lv 23 15-21; Dt 169). Siete semanas son cincuenta días; de ahí el nombre de Pentecostés (= cincuenta) que recibió más tarde. Según Ex 34 22 se celebraba al término de la cosecha de la cebada y antes de comenzar la del trigo; era una fiesta movible pues dependía de cuándo llegaba cada año la cosecha a su sazón, pero tendría lugar casi siempre durante el mes judío de Siván, equivalente a nuestro Mayo/Junio. En su origen tenía un sentido fundamental de acción de gracias por la cosecha recogida, pero pronto se le añadió un sentido histórico: se celebraba en esta fiesta el hecho de la alianza y el don de la ley.
En el marco de esta fiesta judía, el libro de los Hechos coloca la efusión del Espíritu Santo sobre los apóstoles (Hch 2 1.4). A partir de este acontecimiento, Pentecostés se convierte también en fiesta cristiana de primera categoría (Hch 20 16; 1 Cor 168).
Los dones del Espíritu Santo: son hábitos sobrenaturales
infundidos por Dios en las potencias del alma para recibir y secundar con
facilidad las mociones del propio Espíritu Santo al modo divino o
sobrehumano.
Número de dones: La interpretación unánime de los Padres y la
enseñanza de la Iglesia
enumera siete dones del Espíritu.
Sabiduría: gusto para lo espiritual, capacidad de juzgar
según la medida de Dios. El primero y mayor de los siete dones.
Inteligencia (Entendimiento): Es una gracia del Espíritu Santo para
comprender la Palabra
de Dios y profundizar las verdades reveladas.
Consejo: Ilumina la conciencia en las opciones que la
vida diaria le impone, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde,
lo que conviene más al alma.
Fortaleza: Fuerza sobrenatural que sostiene la virtud
moral de la fortaleza. Para obrar valerosamente lo que Dios quiere de
nosotros, y sobrellevar las contrariedades de la vida. Para resistir las
instigaciones de las pasiones internas y las presiones del ambiente. Supera la
timidez y la agresividad.
Ciencia: Nos da a conocer el verdadero valor de las
criaturas en su relación con el Creador.
Piedad: Sana nuestro corazón de todo tipo de dureza y
lo abre a la ternura para con Dios como Padre y para con los hermanos como
hijos del mismo Padre. Clamar ¡Abba, Padre!
Temor de Dios: Espíritu contrito ante Dios, concientes de las
culpas y del castigo divino, pero dentro de la fe en la misericordia divina.
Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Sobre
todo: temor filial, que es el amor de Dios: el alma se preocupa de no disgustar
a Dios, amado como Padre, de no ofenderlo en nada, de "permanecer" y
de crecer en la caridad.
- Compromiso
¡Hagamos
un compromiso personal en relación al tema que hemos compartido!; También,
¡hagamos un compromiso comunitario!
5. Avisos (Si los hay)
6. Canto: ”Si
el Espiritu de Dios se mueve en mi…”
7. Oración Final: (puede ser
espontánea)
Dios eterno y todopoderoso,
haz brillar sobre nosotros tu salvación y concédenos que Cristo, luz de luz,
encienda los corazones de quienes hemos renacido a una nueva vida, con el fuego
del Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen
8. Acto de Paz
“La paz del Señor” “Y con tu Espíritu”
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